Escribir para argumentar y convencer
- Estos tipos de texto evalúan tu capacidad para construir argumentos sólidos y mover al público a pensar o actuar de forma diferente.
- Requieren una voz fuerte, una estructura estratégica y conciencia de las técnicas retóricas.
- Los examinadores valoran si tu texto presenta una posición clara y demuestra poder persuasivo.
Discursos
Discurso
Presentación oral preparada, dirigida a una audiencia, cuyo propósito es informar, persuadir, inspirar o entretener.
- Propósito, audiencia y registro
- Propósito: Persuadir, inspirar a la acción, conmemorar un evento, informar con impacto o entretener.
- Audiencia: Grupo específico (estudiantes, comunidad, asistentes a una conferencia) reunido para escuchar.
- Registro: Formal a semiformal, según la ocasión y la relación con el público.
- Estructura y convenciones
- Introducción que capte la atención y establezca la credibilidad del orador.
- Tesis o mensaje principal presentado al inicio.
- Desarrollo organizado en secciones lógicas con transiciones claras.
- Uso de recursos retóricos (repetición, preguntas retóricas, apelación directa).
- Conclusión potente, con mensaje final memorable o llamada a la acción.
- Indicaciones escénicas si procede [pausa], [gesto al público].
- Rasgos clave
- Tono: Directo, seguro, emocionalmente atractivo, consciente de la comunicación en vivo.
- Vocabulario: “Tú”, “nosotros”, “todos” para conexión; repetición para énfasis; imágenes vívidas; variación en la longitud de las frases para ritmo.
- Los mejores discursos funcionan a través del sonido: ritmo, repetición y musicalidad.
- Si tu discurso no fluye al leerlo en voz alta, revisa su ritmo.
Cómo escribir un discurso
- Empieza con impacto: las primeras frases deben captar la atención y mostrar por qué el tema importa.
- Malo: “Buenos días. Hoy hablaré sobre el reciclaje, que es importante.”
- Bueno: “Mientras estamos sentados en este auditorio, 200 toneladas de plástico están entrando en nuestros océanos. En una hora, serán 200 más. Cuando vuelvas a casa hoy, serán 4.800. ¿Cuándo termina? Cuando decidamos que termina.”
- Guía al público: los oyentes no pueden retroceder; indica claramente tu estructura.
- Ejemplo: “Voy a compartir tres razones por las que esta política importa: primero, su impacto inmediato en los estudiantes; segundo, los costes a largo plazo; y tercero, lo que perdemos si seguimos callados.”
- Usa la regla de tres: tres ideas, tres ejemplos, tres frases. El cerebro humano recuerda mejor los tríos.
- Ejemplo: “Podemos ignorarlo. Podemos retrasarlo. O podemos actuar ahora.”
- Construye impulso: alterna frases cortas y largas para generar ritmo y energía.
- Ejemplo: “Algunos dicen que el cambio requiere tiempo. Que hace falta más investigación, más datos, más consenso. Yo digo que el tiempo ya está. Que los datos existen. Que el consenso está aquí, en esta sala, si tenemos el valor de asumirlo.”
- Conecta emocionalmente: los hechos informan, pero las emociones movilizan. Usa historias personales, imágenes vivas o valores compartidos.
- Cierra con fuerza: tu conclusión debe resonar en la mente del público.
- Técnicas: retomar la imagen inicial, lanzar un desafío, ofrecer una visión de futuro, citar una frase poderosa, o repetir una idea clave.
Los buenos discursos hacen esto, no esto otro:
- Usan recursos retóricos deliberadamente, no escriben como un ensayo.
- Bueno: “¿Qué les dirás a tus hijos? ¿Que lo sabías? ¿Que lo viste? ¿Que elegiste mirar a otro lado?”
- Malo: “Es importante considerar la perspectiva de las generaciones futuras sobre nuestras decisiones actuales.”
- Reconocen la presencia del público.
- Bueno: “Miren a su alrededor. Cada persona aquí ha vivido lo que estoy describiendo.”
- Malo: Escribir como si nadie estuviera escuchando.
- Incluyen señales verbales para guiar.
- Bueno: “Ese es el problema. Ahora hablemos de las soluciones.”
- Malo: Saltar de un punto a otro sin marcadores.
- Repiten ideas clave para reforzar el mensaje.
- Bueno: “Tenemos la tecnología. Tenemos la financiación. Tenemos el talento. Solo nos falta la voluntad.”
- Malo: Reescribir la misma idea con distintas palabras, perdiendo fuerza retórica.
Artículos de opinión
Artículo de opinión
Texto que presenta la perspectiva del autor sobre un tema, sustentada con argumentos y evidencias, normalmente publicado en periódicos o plataformas digitales.
- Propósito, audiencia y registro
- Propósito: Persuadir al lector para que adopte una postura, cuestione ideas o participe en el debate.
- Audiencia: Lectores interesados en temas actuales o sociales.
- Registro: Formal a semiformal; autoritario pero accesible.
- Estructura y convenciones
- Título llamativo que indique la postura.
- Introducción con gancho (anécdota, pregunta, afirmación provocadora).
- Tesis clara con la posición del autor.
- Párrafos de desarrollo con argumentos, ejemplos y evidencias.
- Reconocimiento y refutación de contraargumentos.
- Conclusión que refuerce la postura o invite a la acción.
- Rasgos clave
- Tono: Firme, apasionado pero controlado, argumentativo.
- Vocabulario: Verbos fuertes, lenguaje evaluativo (“debe”, “conviene”, “no logra”), conectores de causa y efecto, marcadores de evidencia (“según”, “los datos muestran que”).
- Un artículo de opinión no es una queja o desahogo.
- La emoción sin lógica resta credibilidad.
- La pasión debe canalizarse mediante razonamiento claro y evidencias concretas.
Cómo escribir un artículo de opinión
- Adopta una posición clara: evita la ambigüedad. El lector debe conocer tu postura en los primeros párrafos.
- Malo: “Hay muchos puntos de vista válidos sobre el uso del uniforme escolar.”
- Bueno: “Las normas de uniforme escolar hacen más daño que bien: limitan la expresión individual y no resuelven los problemas que dicen combatir.”
- Sustenta tus afirmaciones con evidencias: cada argumento necesita apoyo.
- Malo: “Las redes sociales destruyen la salud mental adolescente.”
- Bueno: “Estudios recientes muestran que el 60 % de los adolescentes sufre mayor ansiedad vinculada al uso intensivo de redes sociales, y las tasas de depresión se duplican entre los usuarios más activos.”
- Anticipa las objeciones: menciona los puntos de vista opuestos y explica por qué son débiles.
- Ejemplo: “Los críticos afirman que subir el salario mínimo perjudica a las pequeñas empresas. Sin embargo, datos de 15 ciudades que lo implementaron muestran menos cierres y mejor retención de empleados.”
- Usa ejemplos concretos: los argumentos abstractos alejan al lector.
- Malo: “La política educativa necesita reformas.”
- Bueno: “María, maestra de primaria, gasta 800 euros de su sueldo en material cada año mientras se debaten nuevos exámenes estandarizados. Aquí es donde la política educativa fracasa.”
- Mantén un tono creíble: apasionado, pero sin insultos ni exageraciones.
- Malo: “Cualquiera que apoye esta política absurda es ignorante.”
- Bueno: “Esta política ignora evidencias sólidas y preocupaciones prácticas que merecen consideración.”
- Termina con fuerza: aclara qué quieres que el lector piense, sienta o haga.
La diferencia entre un artículo de opinión y un ensayo argumentativo está en el tono y la actualidad:
- El ensayo es más teórico y atemporal.
- El artículo de opinión tiene voz personal, urgencia y se ancla en temas contemporáneos.