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De *En las orillas del Sar* (1884):
Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros;
lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso
de mí murmuran y exclaman:
Ahí va la loca soñando
con la eterna primavera de la vida y de los campos,
y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
—Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
con la eterna primavera de la vida que se apaga
y la perenne frescura de los campos y las almas,
aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.
Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?
La prosopopeya
La prosopopeya es un recurso que atribuye voz, acciones o cualidades humanas a seres no humanos, objetos o ideas abstractas.
Analiza la prosopopeya de la primera estrofa: ¿qué efecto produce que sean las plantas, fuentes y astros quienes llamen al yo «la loca soñando», y cómo prepara la respuesta de la segunda estrofa («mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula»)?
Solution
Comenta el paralelismo «Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha»: ¿cómo funde el verso el tiempo humano y el tiempo natural, y en qué sentido la pregunta final («sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?») convierte la derrota anunciada en afirmación?
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