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«Dicen que no hablan las plantas» — Rosalía de Castro
De En las orillas del Sar (1884):
Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros;
lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso
de mí murmuran y exclaman:
—Ahí va la loca soñando
con la eterna primavera de la vida y de los campos,
y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
—Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
con la eterna primavera de la vida que se apaga
y la perenne frescura de los campos y las almas,
aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.
Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?
La prosopopeya
La prosopopeya es un recurso que atribuye voz, acciones o cualidades humanas a seres no humanos, objetos o ideas abstractas.
El metro
El metro es el patrón de medida de los versos basado en su número de sílabas métricas.
La asonancia
La asonancia es la repetición perceptible de sonidos vocálicos en palabras próximas para crear musicalidad, continuidad o atmósfera.
El paralelismo
El paralelismo es la repetición de una misma estructura gramatical en unidades sucesivas para crear ritmo, equilibrio o progresión.
La pregunta retórica
La pregunta retórica es una interrogación que no solicita una respuesta del interlocutor y sirve para destacar una idea u orientar la reflexión.
Rosalía de Castro construye el poema como un pleito entre la naturaleza y quien sueña, y lo resuelve convirtiendo el sueño en la condición que permite mirar el mundo.
Lo muestran la burla «—Ahí va la loca soñando», la aceptación «Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha» y la pregunta final «sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?».
Estas elecciones convierten una burla de aldea en una defensa de la imaginación, y explican por qué el poema puede aceptar la vejez entera y seguir sin renunciar a nada.
Rosalía de Castro construye el poema como un pleito entre la naturaleza y quien sueña, y lo resuelve convirtiendo el sueño en la condición que permite mirar el mundo. La prosopopeya inicial entrega la voz a plantas, fuentes, pájaros y astros, y el primer uso que hacen de esa voz es la burla «—Ahí va la loca soñando»: la hablante queda sola frente a un coro, y su defensa nace en desventaja. La respuesta empieza por conceder, y el paralelismo «Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha» acepta a la vez la vejez del cuerpo y la helada del campo, con lo que la discusión se traslada de los hechos a la actitud ante los hechos. Sobre esa concesión, el epíteto «pobre, incurable sonámbula» toma el vocabulario del diagnóstico médico y lo vuelve una declaración de voluntad, porque la hablante admite el nombre de enferma y se reserva la decisión de seguir siéndolo. El verso largo dividido en dos hemistiquios octosílabos y la rima asonante en á-o sostienen esa serenidad, ya que la música del romance popular impide que la aceptación de la vejez suene a lamento. El poema podría cerrarse ahí, resignado, y sin embargo el apóstrofe final convoca uno a uno a los mismos acusadores, «Astros y fuentes y flores», cambiando la conjunción «ni» de la acusación inicial por la «y» que los reúne. La pregunta retórica del último verso, «sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?», invierte entonces todo el pleito: si el sueño desapareciera, desaparecería también quien contempla la naturaleza, de manera que los burladores dependen de la burlada. Lo que empezó como una acusación termina demostrando que la facultad de soñar sostiene la mirada, y por eso el poema puede aceptar la escarcha, las canas y la vida que se apaga sin ceder terreno.
El análisis integrado
El análisis integrado es la explicación que relaciona dos o más recursos de un pasaje para mostrar cómo su efecto conjunto construye el sentido dentro de una interpretación unificada.
La antítesis
La antítesis contrapone ideas opuestas mediante estructuras relacionadas o equilibradas que intensifican el contraste.
Escribe un párrafo de análisis a partir del poema anterior:
La primera estrofa da la palabra a la naturaleza y la segunda se la devuelve al yo lírico. ¿Qué efecto produce este reparto de voces sobre la defensa del sueño, y cómo lo sostiene la forma del verso?
Aplica los cuatro pasos (Afirmación, Evidencia, Explicación, Conexión). Deberías:
Solution
Nivel 1 y 2
Nivel 3 y 4
Nivel 5 y 6
Nivel 7
Respuesta modelo de nivel 7
El reparto de voces convierte el poema en un pleito, y la forma del verso decide quién lo gana. La prosopopeya entrega el habla a plantas, fuentes y astros, de manera que la acusación «—Ahí va la loca soñando» llega desde un coro y deja a la hablante en minoría absoluta. Su respuesta empieza concediendo, y el paralelismo «Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha» reparte el mismo verbo entre el cuerpo y el campo, con lo que la vejez queda aceptada como un hecho del mundo y la discusión se traslada a lo que se decide hacer con él. Sobre esa concesión, «pobre, incurable sonámbula» toma prestado el lenguaje del diagnóstico para convertir la enfermedad en decisión. La rima asonante en á-o y los hemistiquios octosílabos mantienen mientras tanto un ritmo de canción popular que impide leer todo esto como queja. El apóstrofe final vuelve a llamar a los acusadores, ahora con la copulativa «y» en lugar del «ni» inicial, y la pregunta retórica «sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?» invierte el pleito entero, porque sin sueño desaparecería la mirada que hace visible a la propia naturaleza. Cabría leer el poema como resignación, apoyándose en «la vida que se apaga» y en los verbos «se agostan» y «se abrasan», y el último verso lo impide: la defensa del sueño se sostiene sobre una necesidad, y por eso el poema puede aceptar la escarcha entera sin ceder nada.